A Pablo lo felicitaron en el trabajo por un proyecto que había salido muy bien. Dio las gracias, sonrió y, de vuelta a casa, se pasó el trayecto pensando en el único error que había cometido. Esa noche se dijo, una vez más, que no era para tanto. Que cualquiera lo habría hecho mejor.
La baja autoestima rara vez se nota desde fuera. Muchas personas brillantes, queridas y eficaces viven por dentro con una voz que no les da tregua.
Qué es la autoestima
La autoestima es la manera en que nos valoramos, nos tratamos y nos sentimos con nosotros mismos. No consiste en creerse mejor que nadie, sino en poder reconocer lo que somos, con aciertos y fallos, sin despreciarnos. Una autoestima sana permite equivocarse sin hundirse y recibir un elogio sin desconfiar.
Cómo se manifiesta una autoestima dañada
Algunas señales habituales son la autocrítica constante, la dificultad para aceptar halagos, el miedo al rechazo o al juicio de los demás, la necesidad de hacerlo todo perfecto, la comparación continua y la tendencia a ponerse siempre en último lugar. También aparece en forma de sensación de impostura: la idea de que en cualquier momento descubrirán que no eres tan capaz como parece.
De dónde viene esa voz
La forma en que nos hablamos suele ser un eco de cómo nos hablaron. Las críticas constantes, las comparaciones con hermanos, el cariño condicionado a los resultados o las experiencias de rechazo en el colegio van dejando una huella. La voz que hoy te exige tanto, muchas veces, es una parte de ti que en su día intentó protegerte para que nadie más pudiera hacerte daño.
Cómo la trabajamos en terapia
Trabajar la autoestima no es repetir frases positivas frente al espejo. Es comprender de dónde viene la crítica, aprender a responderle y, poco a poco, construir una relación contigo más amable y más justa. Con la terapia de partes (IFS) nos acercamos a esa parte crítica para entender qué teme. Con la terapia EMDR procesamos las experiencias que alimentaron la idea de no ser suficiente.
Preguntas frecuentes
¿La autoestima se puede cambiar de adulto?
Sí. No es un rasgo fijo con el que se nace. Se construye en relación con los demás y se puede reconstruir.
¿Y si en realidad no valgo tanto?
Esa pregunta es, precisamente, una de las formas que adopta la baja autoestima. En terapia aprenderás a mirarte con datos y no solo con miedo.
¿Cuánto tiempo lleva?
Depende de cada historia. Lo habitual es notar pronto un alivio y, con el tiempo, cambios más profundos en la manera de relacionarte contigo y con los demás.
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No se trata de quererte más, sino de dejar de tratarte como a un enemigo.

